¡Qué originalidad mas novedosa! Una entrada de un blog sobre mujeres, escrita por un tío... ¿Qué será lo próximo que se me ocurra? ¿Un coche con alas? ¿Una compresa híbrida con batería recargable vía "e-motions"? ¿Un vibrador que te contabilice las calorías que consumes por orgasmo?... Es tal el estado de reseción que vengo padeciendo, que ya ni para buenas ideas me da la neurona. Y si estás pensando que la idea del consolador con pulsómetro no está mal, he de reconocerte que no es ni tan siquiera mía. Así están las cosas.
Podría echarle la culpa de mis últimas desafortunadas reflexiones al tópico sobre la recapitulación típica de cada fin de año o inicio del nuevo, pero la realidad es que últimamente paso demasiado tiempo a solas conmigo mismo, y está mas que demostrado que soy la peor compañía en la que puedo estar. Vivo prácticamente solo. Como solo, friego solo, veo la televisión solo, juego solo, duermo solo, cago solo... Bueno, esto último ha sido, y debe seguir siendo, siempre así; es que he cogido carrerilla, y como siempre, se me ha ido la pinza sola.
Cuando me masturbo, debería de contar como que follo solo, pero como últimamente lo de follar me parece tedioso y pienso que está muy sobrevalorado prefiero seguir reservando esos momentos onanistas al mundo de lo fantásticamente íntimo y personal, en la que la sola evocación de mis momentos mas lascivos, ya sean reales o imaginarios, sean toda la compañía necesaria que debiera desear.
En fin, demasiada soledad, y sobredosis de tiempo libre, por mas que me empeñe en mantenerme a mi mismo ocupado con toda clase de actividades físicas y mentales. Y esta, te lo aseguro, es una mezcla muy peligrosa cuando se trata de mi. Me pongo a darle vueltas a mis pensamientos, que inevitablemente se mezclan con mis sentimientos, provocando que surjan todo tipo de recuerdos que creía muertos y enterrados. ¡El ataque de los recuerdos muertos vivientes! Y así fue, como me vi atacado y fui casi devorado por alusiones sobre las mujeres de mi vida, y de lo que, en ella, me han aportado, quitado, enseñado, defraudado... En una sola palabra, enriquecido.
Lo reconozco, hubo un tiempo, en un pasado no lo bastante lejano como para haber podido olvidarlo, en el que también fui uno de esos tantos seres babeantes que besan el suelo por donde ellas pisan. Como tal, no era mas que un pelele, una marioneta dispuesta a entregar los hilos que la manejan con tal de obtener el privilegio de una mirada dedicada que no implicara un rictus de asco o repugnancia. Que me dejaran acercarme a ellas sin que recordaran que se habían dejado la plancha en el horno, o que tenían que lavarse la cabeza después de haberse duchado.
Fue una época aciaga, donde lo máximo a lo que podía aspirar, era a ser reconocido y tenido en cuenta como una amiga mas. Me contaban cosas que se supone que un hombre joven no debería conocer aún sobre el género femenino. Me consultaban por cual próximo pretendiente creía yo que debían decidirse, y luego volvían para contarme lo cerdos que son los hombres, porque en plena cita en el piso del elegido en cuestión, se había presentado de improvisto su prometida, y no habían tenido tiempo, ni tan siquiera, de pasar de un fugaz magreo... que por aquel entonces no lo comprendía bien, pero que ahora veo claro, que era lo que realmente les molestaba. Una evolución inevitable del verdadero significado del "coitus interruptus".
Podía irme de acampada con ellas, yo solo, y dormir juntos y desnudos... Y mis continuas y vanas erecciones eran contempladas como una mera y simpática curiosidad. Era como si fuera esa colega rarita, con un juguetón clítoris sobredimensionado. Luego venían los otros, los hombres de verdad, de visita... ¿aún piensas que no puedo hacerme invisible? Deberías de haberme "no visto" en aquellos momentos. Ni aunque me hubiera metido una barra de uranio enriquecido con estroncio por el culo, y me hubiese puesto a brillar como una estrella en el momento de su estallido como supernova, me habrían dedicado ni un parpadeo de un segundo. Simplemente la "amiga fea" dejaba de existir.
Pero lo que mas daño hacía a mi ego pseudo masculino y a mi amor propio eran los padres de ellas. ¿Por qué diablos yo era el único chico que podía quedarse a solas con todas en sus casas? ¿Por qué se ponían como unas fieras si las veían entrar de noche en el picadero público de turno, pero se tranquilizaban insultantemente cuando eran informados que era en mi triste compañía? Vamos, daban por sentado que con cualquiera iban a follar, pero conmigo, solo a ver las estrellas. Y lo peor, es que encima de todo, esta era la cruda realidad.
¿Sabes el chiste ese de la diferencia entre una puta y una hija de puta? No te diré que lo inventé yo, pero seguro que él que lo hizo, se inspiró en mi, o el muy desgraciado, tuvo idéntica suerte en sus tratos con las féminas. El caso es que solo me faltó el tener liquidez económica para haber sido el estereotipo del hoy conocido como "pagafantas". Afortunadamente no llegué nunca a esos extremos, porque aunque no lo creas, la dignidad ha sido siempre una de mis mas fieles compañeras... Y la ruina siempre ha ido de su mano, así que, "m'an que" hubiera querido, sus consumiciones. las abonaban ellas, faltaría plus.
Pero no todo tiene porque ser malo o contraproducente si sabemos buscarle el lado positivo y convertimos en ventajas las adversidades. Vale, si... De haberle dicho esto mismo a mi yo de aquellos años, la respuesta habría sido, sin lugar a dudas, una grosería del tamaño de mi propia frustración. A fin de cuentas yo era un chico "normal" que quería lo mismo que deseaban todos los demás: follar. Pero no pudo ser, y como en mi universo "para lelos" no es posible deshacer lo hecho o, en mi caso, hacer lo que no pudo ser hecho, en lugar de lamentarme y suplicar por un poco de su atención, saqué el mejor partido de la situación y me convertí en un cabrón desalmado, derribé a las diosas de sus pedestales y aprendí a tratar a las mujeres de tu a tu. Tantos años de ser su mejor amiga, me sirvió para perder la virginidad casi por accidente a la tardía edad de... ¿lo quieres saber todo, eh? Pero también me enseñó como piensan, como sienten, que les gusta y que odian las mujeres. Y, ¡oh sorpresa! no somos, después de todo, tan diferentes.
A pesar de mi tardío estreno, he de confesarte que de nada me puedo quejar, aparte que lloriquear no va en absoluto conmigo. Después de todo, puedo estar satisfecho de haber hecho realidad muchas de esas típicas fantasías sexuales masculinas antes de que cumpliera la treintena. Y digo "satisfecho" y no "orgulloso" porque ¿sabes qué? Después de todo, no es para tanto como se creen. Además, hace unos días, y curiosamente mientras hacía mis necesidades, no sé de donde pudo venirme la escatológica asociación de ideas, me sorprendí a mi mismo, haciendo un repaso mental de todas las mujeres con las que he yacido... No era por vanagloriarme, ni tampoco se trataba de una transacción en mi banco de pajas. Sinceramente, no recuerdo cual fue el detonante de semejante recuento, pero si te puedo confesar, que al final de la remembranza, esbocé una malévola y tranquilizadora sonrisa... Después de todo, y con mis cuarenta almanaques sobre las espaldas, la cosa no estaba tan mal. Y mas aún, teniendo en cuenta que llevo compartiendo mi vida veintiuno de esos años con la misma compañera, y que dejé de "salir de caza" hace ya, por lo menos, una década. Por supuesto, coge con pinza esto último que he entrecomillado, es solo una forma de llamarlo, porque mas que cazador, siempre he sido mas el señuelo, el gusanito pinchado en el anzuelo y es pasto de la "presa" mas predispuesta a morderlo.
Lo mas curioso del caso, es que no conseguí acordarme del nombre de todas al principio... Ni tan siquiera de todas en realidad. Y cuando el tanteo me parecía suficiente, me venía a la mente una nueva cara, otra ciudad, diferente oportunidad y sumaba una mas. No me pongas esa cara, que tampoco estoy alardeando de ninguna gesta, que tampoco han sido tantas, pero si, con mucho, mas de las que yo mismo me podía esperar, en aquellos jóvenes yermos años.
En cualquier caso, has de saber que soy de los que siempre ha preferido la calidad a la cantidad, y por calidad entiendo el trato global y en su conjunto, no a triviales y fugaces momentos de mero y vacío, aunque siempre placentero sexo. Por eso, después de recordar a las mujeres con las que me he acostado, decidí dedicarle también algo de tiempo a rememorar a las que mas me han importado, aún sin haber llegado al roce carnal con ellas... A las que mas me han aportado a lo largo de toda mi vida, hayan pasado por mi cama o no. Y fue cuando realmente me sentí feliz de tener atesoradas en mi memoria a las mujeres de mi vida.
La primera, A, obviamente, por supuesto, y sin lugar a ninguna duda, es la mas importante, ya que fue la que me dio la vida, aunque fuera sin querer, por uno de esos tropiezos mas o menos afortunados que suelen pasar cuando menos te lo esperas. Aún así, y teniendo en cuenta que se las hice pasar putas en mi llegada a este mundo, sería incapaz de reprocharle que no fuera "buscado" en un principio. Al contrario, ya que a pesar de todo esto, siempre me ha querido la que mas, y sé que daría su vida sin pestañear a cambio de la mía, hasta el punto, que aún hoy día, sigue siendo una parte muy importante de mi sustento vital. Gracias a ella, estoy aquí, sin ella no seguiría aquí y es ella la reina indiscutible de mi corazón.
De todas estas mujeres que han significado mucho en mi vida, también quiero hacer especial mención a las dos únicas que por desgracia ya no puedo volver a ver, ni a sentir sus besos y sus manos sobre mi cabeza, y todo ese tierno cariño incondicional que me profesaban, M y L. Sin que el orden implique en absoluto preferencia o prevalencia de una sobre la otra. Os quise y os seguiré queriendo mientras viva, y aunque os conocí ya mayores en mi tierna infancia, os tengo presentes en mis pensamientos cada día. Sé lo mucho que me quisisteis y lamento el tiempo que no pude pasar con vosotras antes de que os fuerais de este mundo.
Luego está A M, que llegó cuatro años antes que yo, y fue mi primera compañera "incondicional"... hasta que tuvo edad suficiente para ir por su cuenta y empezó a verme como un "moco" enano y casi despreciable e insoportable. Podíamos "odiarnos" y darnos de hostias entre nosotros como dos pequeños salvajes, pero en el momento que uno necesitaba ayuda, ahí ha estado siempre el otro para socorrerle. Como los dedos de una mano, muy diferentes, pero parte de una misma unidad, que si se cierra, forma un potente y sinérgico puño. Ahora en nuestra mutua madurez es mi confesora y (casi) siempre sabia consejera ¿o era al revés?...
Fuera del entorno familiar, y antes de empezar con los roces carnales, nunca olvidaré a M L y su inseparable vecinita y amiga S. Durante años mis dos "best friends in all the senses". Con ellas aprendí mucho sobre las mujeres y de las mujeres, fueron las causantes del derrumbe de la mística imagen femenina que me había hecho, sufrí mi primer rechazo sentimental en toda regla, y me divertí como una zorra tetrapléjica en un gallinero abierto. Las veía entrar y salir, ir y venir con todos los pollos del corral, y aunque estaba cerca siempre de ellas, jamás tuve la menor oportunidad. Actualmente el tiempo y las distancias parece que todo lo ha enfriado, pero nunca las olvidaré.
Realmente, antes de ellas, estuvo A, una compañera de clase de mis tiernos años de colegio, que apenas sabía de mi existencia, pero que no puedo dejar de mencionar, ya que se convirtió sin querer, en mi primer gran amor muy platónico. Nunca me atreví a confesárselo, y siempre me lo reproché ¿por qué fui tan cruel de no proporcionarle esa tremenda carcajada que me hubiera echado en la cara? En fin, nunca mas se supo, pero ahí sigue su recuerdo. Quizás sea mejor así... O no, nunca lo sabremos.
Por fin, la primera con la que llegué a algo mas que a una "sana" y sencilla amistad, T. Me "robó" el primer beso en los labios. Me REGALÓ el primer beso en mi boca. Ese que dicen que nunca se olvida. ¿De verdad? Pues va a ser que... Para ser mi primera "relación" oficial, no pudo ser mas enrevesada, retorcida y frustrante. Cien por cien mi estilo. Era Testigo de Jehová, y no podía "salir" conmigo. Solo nos veíamos (y lo demás) por las mañanas, en las horas perdidas de las clases del instituto. Por las tardes me dedicaba a... (no a lo que tu calenturienta cabecita depravada está pensando) vagar como alma en pena por los alrededores de donde vivía con su madre, en vanos intentos de encontrarme con ella "casualmente". Me dejó por otro(s) que creo que estuvieron antes que yo, y por teléfono. Sobre el pupitre esta nota que aún conservo, no sé por qué... "Aunque la vida nos separe, nunca te olvidaré. T"... Y me olvidó.
Un par de años después, llegó "mi" S, mi socia y compañera durante mas de la mitad de mi existencia, y espero que hasta el final de mis días. Hermana de M J y de B, esta última, la primera de las tres que conocí, al coincidir como compañeros de clase en mis años de la E.G.B. Curiosamente, de las tres, la última con la que pensé que podía acabar, y como si fuera una especie de compensación por mis desastrosos inicios con el género femenino, tuve la inconmensurable fortuna de ser elegido por la que, para mi, sin lugar a dudas, es la mejor. Me quiere con locura y devoción. Lo sé, no porque me lo diga, si no porque me lo demuestra día a día. Tiene la habilidad de sacar lo mejor y lo peor de mi, a veces incluso casi al mismo tiempo. Lo sabe (casi) todo sobre mi, y aún así me admira. Lo sé (casi) todo sobre ella, y aún así, me sigue sorprendiendo. Es una fuerza de la naturaleza en estado latente. Es la que tira de mis riendas y evita que me desboque, pero también la que me espolea para que no me duerma. Hemos compartido tanto en todos estos años, que jamás te lo podría contar todo aunque fingieras que realmente te interesa. Realmente no sé si te aburrirías o te escandalizarías. Seguramente ambas dos a partes iguales. Pero a mi, a ella, que nos quiten lo bailao. Y lo que quede por venir.
Mas recientemente, apareció en mi vida I, y lo hizo para quedarse. O al menos esto es lo que yo deseo. Con el paso de los años, ha llegado a convertirse en algo tan importante en mi vida, que ya no podría concebirla sin ella. Al contrario de lo que puedas pensar, no es rival de S ni viceversa. Ambas están condenadas, aún a su pesar, a convivir y compartir palacio en el reino de mi corazón. Créeme, esto último no sonaba tan vomitivamente empalagoso en mi cabeza como una vez escrito y leído, pero no lo he querido "corregir" porque no sé de que otro modo expresar esta realidad. Son como los polos magnéticos, opuestos pero a la vez atrayentes. Y yo como la aguja de una brújula, siempre apuntando al norte pero sin dejar nunca de señalar al sur. Aunque te suene inaudito, I es justo la pieza que me faltaba para que en mi vida todo cuadrara, y encontrara el equilibrio y la estabilidad emocional que me ha traído a la paz y felicidad en la que llevo sumido los últimos siete años. Ya ves, soy tan increíblemente inestable, que necesito del soporte de las dos, para ir por el camino mas recto en mi vida. Y me siento tan afortunado de contar con la amistad, el cariño y el amor de ambas, que sinceramente, me aterra la idea que esto pueda cambiar. Espero que esta dicha, me dure hasta el último de mis suspiros, y de esta manera, nunca dejaré este mundo pensando que no mereció la pena llegar a él, para conocerlas y vivir mi vida junto a ellas...
Poco después de conocer a I, y poco antes de que nuestra amistad fraguara en la sólida relación que es ahora, pasó por mi vida, y también por la de S, M, como un auténtico huracán. Nos absorbió, nos engulló y puso nuestra vida patas arriba. Como todas las mujeres de mi vida, me enseñó mucho, a su muy particular manera. Al principio desde la amistad, luego desde el cariño, pasando por el sexo y por último desde la decepción. La quise y la querré siempre, pero nunca de la misma manera. Ambos somos demasiado egoístas y orgullosos como para ser compatibles mas allá de la distante amistad, y ambos decidimos tomar el mismo, y a la par, diferente camino... el que nos marcaba nuestras conciencias. Ella por el suyo, y yo, claro está, por el mío. Lo compartimos todo, incluso el amargo sabor del mutuo desencanto. Aún así, no podía faltar hoy en este humilde, y seguramente torpe, homenaje a las mujeres que mas me han influido en todos estos años que llevo sobre la faz de la Tierra.
No sé que me deparará el futuro, torpe de mi. Sé lo que deseo, y te aseguro que tal como estoy ahora, emocionalmente y sexualmente hablando, voy perfectamente servido. Rompería ahora mismo el boli, la pluma y hasta mi eterno teclado, firmando para que me garantizara que nada de esto iba a cambiar. Pero esto es imposible y lo sé, lo cual en cierto modo es bueno, porque me obliga a no dormirme en los laureles, y luchar por conservar lo mejor que tengo. Lo único que merece realmente la pena.
Ya te dije que en mi, es mala combinación el tiempo libre y la soledad... ¿ves lo que he hecho? Si lo has leído todo, regalándome parte de tu tiempo, y has sobrevivido al tedio, no podrás decir al menos, que no te avisé.
Gracias por seguir ahí... y como siempre, siéntete libre de dejar un comentario, si es que aún te quedan ganas.





















